Cómo Cultivar la Malanga


La malanga (Colocasia Esculenta), también conocida como Taro o Bituca, se destaca como un tubérculo no tradicional cuyo consumo ha tenido un auge notable y forma parte de la dieta diaria de millones de personas alrededor del mundo, especialmente para aquéllos que residen en el trópico.

Se utiliza principalmente como vegetal y verdura y se incluye en sopas, sancochos, purés, postres, y otras opciones culinarias. Como alimento, aporta una mayor cantidad de proteínas y calcio que la papa, y tiene propiedades que la hacen una excelente opción para las personas que padecen de problemas digestivos.

Existen dos tipos de malanga, la blanca, que se adapta mejor al cultivo seco, y la morada, que se adapta mejor al cultivo húmedo. El almidón que contiene esta raíz, al igual que el contenido de minerales y vitaminas, como la C, E, y B6, la convierten en una fuente de alimentos sumamente nutritiva. Es particularmente beneficiosa para evitar el riesgo de problemas cardíacos y presión sanguínea alta.

Su época de siembra es de marzo a julio, pero con riego adecuado puede sembrarse durante todo el año. La semilla para el cultivo puede ser el fruto mismo, ‘un hijo’, o el tallo de la planta original picado.

Dialogamos con Josué Vázquez Cruz, agricultor urbano y uno de los precursores del proyecto Taller Casa Verde, quien se dio a la tarea  de sembrar semillas de malanga, y nos explicó que la raíz tarda de 8 a 10 meses desde que se siembra hasta la cosecha: ¨Siempre he dicho que en la agricultura hay que tener mucha perseverancia y paciencia,” dijo – añadiendo que por consejo de su abuelo, siembra en luna menguante aquellos cultivos que crecen debajo de la tierra.

Según Vázquez Cruz, la malanga requiere un suelo húmedo y necesita sol al menos cinco horas del día, ¨Yo la sembré cerca de unos guineos y plátanos que tengo, ya que también requieren bastante agua y de paso sembré una planta de frijoles para que ayude a fijar nitrógeno, un nutriente necesario para estas plantas…no uso químicos en mis siembras, ni de herbicidas ni de abonos. Yo recolecto y almaceno agua de lluvia y es la que uso para mi huerto urbano para que las plantitas de malanga siempre tengan humedad¨, explicó.

Otras consideraciones son: la cantidad de riego, la cual debería completar el equivalente de 1.5 pulgadas de lluvia por semana; al igual que se debe evitar aplicar cal y abonos ya que estos sirven de filtro a las aguas subterráneas; y mantener el terreno libre de malezas durante los primeros meses de crecimiento para evitar que interfieran con el desarrollo de las plantas.

La malanga debe cosecharse madura, y sabrás cuándo es apropiado porque sus hojas grandes y verdes comienzan a ponerse amarillas. Además, la parte superior del cormo (la cual queda sobre el terreno) toma una forma oblongada.

El agrónomo Manuel Díaz, de la Estación Experimental Agrícola en Gurabo, Puerto Rico, recomendó que si vas a sembrar la malanga en macetas, utilices un recipiente ancho de al menos unos diez galones. Una vez se desprenden todas las semillas del cormo principal o la planta madre, sembramos las semillas lo antes posible, en hoyos de tres pulgadas aproximadamente.

Una vez cosechada la malanga, puedes almacenarla por par de semanas. La malanga lila por una o dos semanas, y la blanca por un poco más de tiempo.

Fuentes consultadas: Conjunto tecnológico para la producción de raíces y tubérculos, Estación Experimental Agrícola (EEA), Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez.

Texto por Mara Cristina Santana y editado por Perla Sofía Curbelo Santiago

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