Cuando un amigo está en dolor: Lo que decir cuando no sabes lo que decir


Cuando enfrentas el dolor en la vida de alguien que te importa mucho, te sientes apenado. Deseas que no hubiera ocurrido. Quieres que todo sea mejor para todos. ¿Pero prácticamente, que dices? ¿Cómo te puedes asegurar que no empeores la situación? ¿Cómo puedes consolar a tu amigo en dolor durante una visita?

Consolar no es igual que alegrar

Muchos visitantes que tienen buenas intenciones hablan de cosas sin importancia en vez de discutir la cosa más grande en la vida del doliente. Los amigos no mencionan el nombre del difunto y usan cada eufemismo concebible para evitar decir que “ha muerto.” Por lo general, éste es un reflejo de la incomodidad de los visitantes y los amigos, y no ayuda al doliente.

No es hora de ser honesto. Nunca uses un cliché. Habla del ser querido perdido por su nombre. Refiere a su “muerte,” no su “desaparición” o su “partida.” La meta es señalar que estás preparado para escuchar y oír lo que el doliente quiere decir.

Los dolientes necesitan estar de luto

En vez de hablar de cosas sin importancia, comparte una de tus memorias del difunto. Si no conocías a la persona, pide que el doliente te diga algo sobre él. “La cosa que ayuda es hablar sobre la persona como si la conocieras en la vida, recrear una imagen viviente para reemplazar la imagen de la muerte,” dice Rabbi Henry E. Kagan en Keys to Happiness.

Es posible que le saque una sonrisa a tu amigo—o que empiece a llorar. Ambas respuestas son saludables. Si crees que la única cosa saludable que el doliente puede hacer es ponerse más alegre, te sentirás horrible por “hacer” a tu amigo llorar cuando en realidad está respondiendo necesariamente y normalmente a su dolor.

Sí, va a ser difícil ver a tu amigo en dolor.

Es sobre tu amigo

Ya que es sobre él, nunca des consejos, hables de tus propias experiencias, ni expreses tu propio dolor sobre una perdida similar. Evita desahogarte inapropiadamente, refiere a la Teoría de Círculos, explicada por la psicóloga clínica Susan Silk en su página de opinión ya famosa en el LA Times.

Es normal sentir tu propio dolor a causa de varias razones: de la muerte de la misma persona, de la angustia después de ver a tu amigo alterado, o del estrés de ayudarlo. Podrás ayudar mejor al doliente si primero mantienes tu propia salud mental. Sin embargo, compartir estas cargas con el doliente o con alguien que tiene una amistad más íntima con el doliente es egoísta, aunque sea bien intencionado. El grupo de apoyo de tu amigo no es tuyo. En su lugar, habla sobre tus dificultades con personas que están aún más aislado de la situación y del doliente que tú.

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