Ejercitarse de Manera Sexy con ‘Pole Dancing’


La luz es algo tenue y varias mujeres jóvenes se contorsionan en el caño sensualmente, acompañadas de música a todo volumen. Matthias está cabeza abajo. Tiene las dos piernas aferradas al caño, suelta las manos y estira lentamente los brazos. “Maravilloso”, le dice Stefanie Eroglu, su entrenadora. “Ahora sonríe”, le indica. Matthias está a mediados de sus 20, es rubio y de cuerpo entrenado. No cuelga del caño porque quiere trabajar en un club stripper. Se entrena aquí haciendo deporte: un deporte llamado “polesport.”

Puede parecer raro que un hombre elija el caño (“pole” en inglés) para entrenarse. Pero Matthias se remite a los orígenes del deporte: en el circo tradicional chino y desde hace siglos, los hombres intentaban distintas figuras colgados de caños. A principios del siglo XX las artistas del circo itinerante chino descubrieron que el público norteamericano veía con buenos ojos que asociaran sus trucos a danzas eróticas. Así nació el poledance que se popularizó en los clubes de streaptease.

Ahora, de a poco, el caño va volviendo a sus orígenes. Y en países como Alemania hay cada vez más gimnasios que ofrecen poledance como una más de sus actividades.

Los especialistas aseguran que el poledance es un muy buen entrenamiento muscular, especialmente para el centro del cuerpo. Si se lo practica regularmente, se ejercitan todos los músculos del cuerpo de forma extraordinaria.

Eso es lo que busca Matthias. Bailar no le interesa en absoluto. Se decidió por el pole hace un año porque quería aumentar su masa muscular pero se aburría con los aparatos clásicos presentes en cualquier gimnasio de barrio.

Stefanie Eroglu, en cuyo gimnasio de Berlin “Polesport” entrena una vez por semana Matthias, ofrece distintos módulos, repartidos en cursos en un caño estático -es decir, fijo- y en uno que gira. En cada módulo, los alumnos aprenden determinadas figuras. El eje de su gimnasio está en el desafío deportivo. “Aunque hay otros lugares que enseñan más bien danza”, explica. Por eso, quien se decide por el poledance debería averiguar antes de anotarse en un gimnasio si los cursos están más orientados a lo deportivo o al baile.

Ya sea que esté asociado a una coreografía o se trate de un entrenamiento artístico, lo cierto es que para poder sujetarse al caño hace falta fuerza. Herbert Löllgen, de la Sociedad Alemana de Medicina Deportiva y Prevención, recomienda por eso fortalecer los músculos antes de la primera clase. “Se ven exigidos sobre todo, al igual que en la gimnasia con anillas, los brazos y el torso”, dice. Si estos músculos están muy débiles, es probable que se sufran lesiones.

También hay que tener cuidado con los hombros: si se está mucho tiempo cabeza abajo, se pueden producir inflamaciones de la bursa o lesiones en los tendones. Eso se puede evitar movilizando los hombros antes y después del entrenamiento, haciendo círculos.

Eroglu recomienda fijarse bien si el entrenador tiene una buena formación. Y es que no sólo debe saber cómo lograr distintas figuras en el caño, sino cómo proteger los grupos musculares involucrados.

Este artículo apareció por primera vez en Diario Las Americas.

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