El tango argentino respira amor


 

De niña, siempre vi a mis padres en nuestra sala de estar bailando el tango del famoso cantante y compositor argentino francés Carlos Gardel, la figura más destacada en la historia del baile. Recuerdo las noches en que estaba sentada en la alfombra roja y afelpada, escuchando Por una cabeza, mientras su voz melancólica llenaba el aire nocturno. Mi madre y padre pasaban horas moviéndose sin interrupciones de acá para allá en el suelo, perdidos en el amor, y enredados en este baile hipnotizador.

El tango cautiva a su público fácilmente. Un baile para dos personas lleno de pasión, sensualidad, y romance. El tango es una forma poderosa de expresión y nos esfuerza a rendirnos a la atracción primigenia entre dos personas. A la vez es emocional y melancólico. Enrique Santos Discépolo, el autor de los tangos renombrados tales como “Cambalache” dijo que, “El tango es un pensamiento triste que puedes bailar.” Si miras cualquier película que es famosa por sus escenas de tango, descubrirás lo triste, conmovedor, y seductivo que puede ser el tango en sus varias interpretaciones.

tango buenos aires

Lo que más valoro del tango es que su influencia cultural trasciende divisiones sociales y económicas. Para la mayoría de la gente, el tango conjura imágenes de glamour y elegancia con hombres en esmóquines y mujeres en sus vestidos de noche, pero en realidad el tango argentino originó en los barrios pobres de Buenos Aires y fue celebrado por las clases pobres de la sociedad en los burdeles. Ricos o pobres, con el tiempo, el tango fue más aceptado universalmente e interpretaciones teatrales se expandieron de los barrios bajos de clase trabajadora con muchos inmigrantes europeos a los suburbios más ricos. Durante el medio del siglo XX, los bailarines del tango se habían emigrado a Europa, donde lo último del tango se popularizó en Paris y entonces en Londres, Berlín y otras ciudades grandes antes de difundirse a Nueva York y otras ciudades metropolitanas en los Estados Unidos.

Hoy en día, puedes encontrar comunidades de tango activas en muchas ciudades por el mundo mientras los bailarines “comparten la dulzura de los tres minutos que pueden durar una vida,” Aunque mi madre y mi padre ya están en sus ochenta y todavía no pueden bailar el tango, me satisface muchísimo saber que una de sus pasiones ardientes de la Argentina respira el amor y el deseo en los Estados Unidos y más allá.

El tango, el baile místico que yo observé de niña, quedará conmigo hasta mi respiración final.

 

 

Translated by / Traducido por Bill O’Connor

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