Ensalada de Sandía con Vinagreta de Limón, Ajo y Chile Serrano


Ensalada de Sandía con Vinagreta de Limón, Ajo y Chile Serrano

Ingredientes

  • 4 tazas de sandía en cubos pequeños
  • *opcional: 3 puños de mezcla de lechugas
  • 1 diente de ajo
  • 1/4 de cucharadita de chile serrano sin semillas y sin venas en pedazos muy chiquitos
  • 1 1/2 cucharadas de jugo de limón
  • 3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 1 cucharadita de miel de agave
  • 1/2 cucharadita de sal de mar
  • 2 cucharadas de pepitas (semillas de calabaza)

Direcciones

  1. Pica en cubos la sandía y ponla en el platón que vayas a servir la ensalada.
  2. En un frasco chico con tapa exprime el ajo, agrega el chile serrano, la sal, el limón y el aceite de oliva. Tapa y mezcla muy bien a que se emulsionen todos los ingredientes.
  3. Pon un poco de aderezo a la sandía y espolvorea las semillas de calabaza encima.
  4. Termina con una pizca de sal y si quieres con más pedacitos de chile serrano.

Nota:

El chile serrano es totalmente opcional en cuanto a la cantidad. Si prefieres ponerle más o menos tu decides, pero empieza con menor cantidad y ve agregando poco a poco

Hasta hace poco yo sólo había comido la sandía como algo dulce, una fruta en la mañana o un snack regresando de la escuela. Mi manera preferida de comerla era siempre en rebanada y más cuando era niña y estábamos al lado de la alberca en nuestra casa de fin de semana.

Todavía me acuerdo de estar en el jardín, en traje de baño desde que amanecía hasta que anochecía, jugando con primos y amigos todo el santo día. Eran días increíbles, donde sólo hacíamos una comida o dos a lo mucho al día. La sandía era siempre una salvación. Mi mamá sacaba platones y platones de sandía y cada vez que nos daba hambre era correr a la casa por una rebanada.

Para mí era la felicidad total, sandía dulce y fresca que en cada mordida se escurría por todas mis manos el jugo. Y más felicidad me daba que nadie me decía nada, no importaba, estaba en el jardín, nada se ensuciaba, y luego en traje de baño, no tenía ningún vestido que ensuciar. Te digo que era mi felicidad total. Lo que más gusto me da es que ahora veo a los niños y gozan igual que yo la sandía, el comer afuera, los sabores frescos.

Hace unos años en un restaurant probé una ensalada de sandía medio a la fuerza. Mi esposo la pidió por novedoso y desde alli me volví a enamorar de ella. Nunca me imagine que la sandía fuera tan versátil y con simplemente el hecho de ponerle una pizca de sal de mar se potencializaran sus sabores de esta manera.

Esta ensalada está hecha con una vinagreta de limón, serrano y ajo. La puedes comer sola o sobre una cama de lechugas.

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