Querida Deborah: Una columna de consejos financieros


 

Para arrancar mi columna nueva, les pedí a los lectores que me enviaran algunas de sus preguntas apremiantes sobre el dinero. Inmediatamente, recibí esta joya:

“Pues, definitivamente necesito tu ayuda. Nunca he podido hacer un presupuesto. Nunca concilio mi chequera. De verdad, la única cosa que anoto en la chequera son los cheques y por eso nunca sé cuánto dinero tengo en el banco. Mi salario ha disminuido drásticamente y no estoy segura de cuánto dinero necesito mensualmente para poder pagar mis gastos. Soy una gastadora incontrolada. No tengo ni idea cómo ahorrar dinero. Francamente, mi situación financiera está hecha un lío, y es embarazoso.” Firmada, Derrochadora Sinlimites en Bancarrota, TX.

Querida Derrochadora: Pues, espero que te sientas mejor después de decir todo esto. Mientras pensaba en tu situación, di un paseo a la cocina para una botana y el olor amargo de comida podrida me agobió. ¿De dónde estaba viniendo? Revisé la basura, el compostador, y finalmente abrí el refrigerador. Me acribilló el hedor de los restos olvidados de la semana pasada escondidos al fondo. Sin querer embarcar en el ejercicio arqueológico de enterarme de donde originó el olor ofensivo, cerré el refrigerador y salí de la cocina. A decir verdad, puede esperar; prefiero hablar contigo.

¿Te suena de algo? ¿Cuántas veces has abierto tu chequera y olido problemas de dinero apestosos y podridos? ¿Entonces guardarla y encontrar algo mejor que hacer?

Primero, déjame decir, sinceramente simpatizo con tu dilema, y has dado el primer paso para resolver el problema por decir en voz alta que necesitas ayuda. Con tu voz, has declarado tu problema con coraje. Ve y hazlo otra vez en voz alta. Ahora, respira hondo.

El próximo paso es repasar atentamente las palabras que estás usando para describirte y tu situación. Yo conté cuatro “nuncas” en tus primeras oraciones. Como escritora, estimo cada palabra que escribo y creo que poner algo por escrito me impacta mágicamente. Uso listas para monitorear lo que tengo que hacer y todavía me encantan las cartas de agradecimiento anticuadas escritas a mano. Lo que quiero que hagas es buscar un tesauro, una hoja de papel chic, y varios marcadores. Siéntate en un lugar bonito, y escribe tu declaración de nuevo, pero esta vez, sustituye todos los negativos, las nuncas, los nos, y más importantemente, esa palabra fea “lío” con palabras positivas. Lo que encontrarás es un tratado, una carta de amor, un reto cubierto con chocolate. Cuelga lo que has escrito en un lugar que verás a menudo. Cada vez que lo ves, léelo en voz alta tantas veces como quieras. No hagas nada más en este momento, solo escucha las palabras y presta atención a lo que pasa con tu cuerpo cuando las dices. Si te puedes armarte de valor, dilas a un amigo confiado, o tu perro o gato.

Después, abramos el refrigerador y enfrentemos los restos viejos y apestosos. Para empezar, necesitamos abordar la pregunta de cuánto dinero necesitas. En una hoja de papel, haz una lista tus gastos mensuales. Empieza con los gastos más grandes: tu alquiler o hipoteca, tu cuota del auto y seguro, los básicos. Entonces, examina tu chequera donde anotas tus cheques. ¿Cuáles otras facturas pagas cada mes? También, saca todos los extractos de tus tarjetas de crédito. ¿Cuáles otras cosas compras? Enumera todos los gastos y las cantidades. Entonces, suelta el bolígrafo y date una palmada en la espalda. ¡Lo creas o no, estás a medio camino!

Como sucede con cualquier lío, la primera tarea es organizar y encajar todas las partes separadas. No podemos conquistar este apuro de inmediato pero es más fácil lidiar con el problema si organizas sus varios componentes. Mantén la atención para mi próxima columna, en que enfrentaremos el tema difícil de un presupuesto.

Si tienes una pregunta sobre el dinero que te molesta, favor de enviarla a editor@hiplatina.com

Translated by / Traducido por Bill O’Connor

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