3 Tips para Ayudarle a Vivir una Vida Libre de Deudas

Si alguien me hubiera dicho hace veintitrés años que para cuando cumpliera cuarenta y un años iba a vivir sin deudas, no lo hubiera creído

familia con deudas HipLatina

Photo: 123rf

Si alguien me hubiera dicho hace veintitrés años que para cuando cumpliera cuarenta y un años iba a vivir sin deudas, no lo hubiera creído. A los dieciocho años tuve un accidente de carro bastante serio que mandó a una persona al hospital. Todos los gastos que surgieron de ese accidente los tuve que pagar a través de los años porque yo causé el accidente. Hace aproximadamente diez años, eliminé esa cuenta con pagos mensuales que he tenido que hacer durante muchos años. Casi lloré el día que cubrí esa cuenta, pero no lo celebré mucho porque tenía otras deudas como resultado de haber pedido préstamos para cubrir los gastos de la universidad.

¿Sabías que la mayoría de los estudiantes universitarios tienen deudas? De acuerdo a varios estudios realizados, hoy en día, los universitarios deben mucho más que en años pasados. Tan solo en Estados Unidos, la deuda de los estudiantes es de $1,2 billones de dólares. ¡Esta deuda es igual o mayor a las economías de países enteros! Inimaginable, ¿verdad? Como puedes ver, hoy en día tener deudas es demasiado común.

Primer “tip”: ¡Imagínate que es posible, que lo mereces y lo lograrás! El primer paso a una vida libre de deudas es creer que será posible. Si te das por vencida antes de intentar, será caso perdido. Lo demás se dará fácilmente.

A mis cuarenta y un años, aparte de la deuda de nuestra casa (en E.E.U.U. casi todos debemos nuestra casa) puedo decir con orgullo que no tengo más deudas y ésta sí que es razón para celebrar. Es un sentimiento inexplicable. Quizás al igual que tú, muchas veces me imaginé una vida llena de deudas y aunque no necesariamente me causaba mucho estrés (ya que siempre he podido hacer pagos mínimos), tampoco era una idea que me causara mucha felicidad. Hace algunos años decidí que no quería vivir una vida así, con preocupaciones de deudas o una vida en la que mes a mes apenas me alcanzara el dinero. Muchas personas han tenido que comprometer su tranquilidad por sus deudas de acuerdo a estudios realizados. ¿Cuál es tu situación?

Como muchas de ustedes, crecí en un ambiente de pobreza en el cual la preocupación de mi abuela y mi madre sobre el dinero, abundaba. Hace años, decidí que no quería seguir viviendo una vida así y cambié mi estilo de vida. Recuerdo varias veces cuando iba al supermercado y antes de poner los artículos en el mostrador, removía por lo menos un artículo que realmente no necesitaba. Me forcé a vivir una vida en la cual me acostumbré a gastar menos de lo que ganaba y también decidí que mensualmente iba a ahorrar, aunque la cantidad fuera mínima. Poco a poco, fui ahorrando hasta que logré pagar mis deudas.

Segundo “tip”: Por poco que sea, procura ahorrar mes con mes. Aunque sea $25,00 dólares por mes, tienes que ahorrar. Los ahorros son símbolo de que no estás gastando más de lo que ganas mensualmente y eso en sí es un logro enorme. Si ahorras $25,00 por mes, al año tendrás $300,00 y a los cinco años, $1.500,00 dólares y quizás sea suficiente para saldar una de tus tarjetas de crédito.

No hace mucho que lo logré, es reciente. Cuando me fijé la meta de no querer deber en mis tarjetas de crédito, tuve que acostumbrarme a no salir con tanta frecuencia y a no visitar mis almacenes o tiendas favoritas. Y cuando iba, siempre me preguntaba si realmente necesitaba ese par de zapatos o un vestido más. Hoy en día, solamente trato de ir de compras cuando necesito o busco algo específico. Hice esto porque hace años, cuando visitaba los centros comerciales, siempre compraba algo que quería, aunque no costara mucho, pero me di cuenta que esos hábitos contribuían a mis deudas y dejé de hacerlo. Me enfoqué a saldar mis cuentas de la universidad, de mi carro, de mis tarjetas y me dediqué a ahorrar hasta el punto que realmente ya no me apetece tanto ir a los centros comerciales como antes. Debo confesar que el hecho que a John (mi esposo) no le gusta mucho salir de compras me ayudó a que mi cambio de estilo de vida fuera más fácil.  

Tercer “tip”: En vez de comprar ropa nueva, ¡intenta intercambiar la ropa que ya no te queda con tus amigas! Las fiestas de “intercambio de prendas” son más y más comunes. Funciona así: Tú traes las prendas que ya no usas y las intercambias por otras prendas de tu medida. Esto te ayuda a que puedas usar ropa nueva sin tener que gastar ni un cinco. Inténtalo y verás que todas ganarán. Es algo así como “matar dos pájaros de un tiro”.

Vivir libre de deudas ha cambiado mi vida y la de mi hijo, y eso, no tiene precio.

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